Un estudio demuestra que quienes mantienen una dieta consistente pierden más peso que quienes cambian frecuentemente sus comidas


Llevar una vida sana es sencillo y complicado a la vez. Cada vez hay más alimentos saludables y más opciones para hacer ejercicio. Sin embargo, al mismo tiempo, los ultraprocesados están muy presentes en la dieta de muchas personas.
En España, por ejemplo, ese tipo de comidas nada saludables ya representa el 32% de la alimentación media de los españoles.
Uno de los mantras que siempre se repite respecto a la salud es que hay que comer de todo. Eso incluye frutas, verduras, carne, pescado, legumbres, etcétera. Sin embargo, un estudio publicado en Health Psychology ha demostrado que estar cambiando constantemente de alimentación no es algo bueno si el objetivo es perder peso.
Para llevar a cabo esta investigación, los responsables contaron con la ayuda de 112 personas. Todas ellas poseían problemas como sobrepeso u obesidad. El experimento se llevó a cabo a lo largo de 12 semanas.
Los expertos alegaron que ese es el tiempo ideal, puesto que es cuando la gente que quiere perder peso tiene una mayor motivación. A todas ellas les pidieron que llevaran un registro de sus comidas en una aplicación. Además, cada día medían su peso con una báscula.
Los investigadores utilizaron dos baremos para medir la rutina de cada uno de los participantes. Primero analizaron cuál era la fluctuación calórica de un día para otro, y de los días laborables a los fines de semana. Después vieron con qué frecuencia repetían las mismas comidas.
Lo que se demostró es que las personas que tuvieron una dieta casi uniforme cada jornada tuvieron una pérdida promedio de 5,9% del peso corporal. En cuanto a la gente que cambiaba constantemente de alimentación, esa bajada descendía hasta el 4,3%. Cada vez que subía la fluctuación diaria en 100 calorías, la disminución de kilos caía un 0,6% durante todo el estudio.
Charlotte Hagerman, psicóloga, investigadora con financiación del National Institutes of Health (NIH) y autora principal de la investigación, ofrece una posible explicación de los resultados del estudio: “Mantener una dieta saludable en el entorno alimentario actual requiere un esfuerzo constante y autocontrol. Crear rutinas en torno a la alimentación puede reducir esa carga y hacer que las elecciones saludables se sientan más automáticas”.
No obstante, los autores del estudio señalan algunos aspectos importantes a considerar. Que una menor variedad de comidas esté relacionada con una mayor pérdida de peso no implica necesariamente una relación causa-efecto. Podría tratarse de una correlación, añadiendo que elementos como la constancia y la motivación también pueden influir.
También han reconocido que una mayor variedad de alimentos influye en un mejor estado de salud. Sin embargo, la doctora Hagerman añade que “las personas podrían beneficiarse de una dieta más repetitiva que les ayude a tomar decisiones más saludables de forma constante”.
El último hallazgo del estudio es uno de los que más sorprendió a sus autores. Las personas que habían ingerido más calorías a lo largo del fin de semana conseguían perder más peso. Hagerman dice que puede deberse a un hábito de seguimiento más riguroso. El motivo es que la gente los fines de semana no es tan estricta con su alimentación.
Fuente: www.clarin.com



